ADEPA sostuvo que "la violencia no puede impedir el funcionamiento de las instituciones ni el ejercicio del periodismo"

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En un comunicado, repudió las "agresiones sufridas por trabajadores de prensa" y realizó "un llamado a la paz social y al respeto de las instituciones".

El periodista Julio Bazán sufrió una brutal agresión por parte de violentos mientras cubría las protestas contra la reforma previsional en la zona del Congreso.

Según el último parte oficial de la policía de la Ciudad, en total 109 pacientes debieron recibir atención médica, tras una jornada de violencia en las afueras del Congreso y la 9 de Julio

Una jornada de tensión se vivió hoy en la ciudad de Buenos Aires. Este mediodía, un grupo de manifestantes que se acercó al Congreso para protestar contra la reforma previsional que impulsa el Gobierno, derribó unas vallas y tiró piedras y botellas contra el cordón policial. Ya con la sesión en marcha, los incidentes se agudizaron. Tras un breve cuarto intermedio, pasadas las 15 horas, la protesta comenzó a trasladarse a la avenida 9 de Julio.

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Según reportó la policía de la Ciudad, unas 109 personas debieron recibir asistencia médica. De ese total, fueron 55 los policías heridos. Por otro lado, en el marco del operativo policial en los alrededores del Congreso Nacional y sobre la Avenida 9 de Julio la policía de la Ciudad informó que se registran 60 manifestantes detenidos.

Carrió denunció un intento de golpe de Estado

Debido a que los incidentes continuaban, en horas de la tarde se sumaron al operativo unos 150 efectivos de la Policía Federal. Además, según pudo saber LA NACION, un grupo de 500 gendarmes salió del edificio Centinela, en Retiro, rumbo al Congreso. Aguardaban la orden para intervenir.

En ese contexto, la diputada Elisa Carrió señaló que, debido a los incidentes que están ocurriendo en las afueras del Congreso, "en términos jurídicos a eso se le llama Estado de hecho, que no es ni más ni menos (que) apartado del derecho. Eso se llama golpe de estado".

En medio del tumulto, un grupo de jóvenes logró derribar uno de los vallados, y además utilizaron bombas de estruendo y gomeras que disparaban una lluvia de piedras contra los policías. A partir de allí, la Guardia de Infantería comenzó a avanzar para hacer retroceder a los jóvenes, muchos de ellos con las caras tapadas. Una particularidad, que no se vio en anteriores manifestaciones, es que varios llevaban máscaras de gas.

Fotos: Emiliano Lasalvia

Las refriegas se acrecentaron en la plaza, con otra lluvia de piedras contra la Policía, que siguió avanzando hasta reponer las vallas sobre Rivadavia y Rodríguez Peña.

Los jóvenes formaron barricadas, parapetándose detrás de placas de madera, mientras seguían arrojando todos tipo de objetos a la Policía que, con el correr de los minutos, logró desplazarlos hasta más de la mitad de la plaza, en dirección a avenida de Mayo.

No obstante, las refriegas continuaron, toda vez que el grupo logró reamarse y volver a arrojar piedras. La Policía volvió a avanzar con una formación, detrás de la cual avanzaba un camión hidrante y luego la policía motorizada.

En determinado momento, se registró el incendio de un cerco verde, y siguieron los disturbios, que ocasiones varios heridos, según pudo constatar una cronista de Télam en el lugar y también varios detenidos.

La violencia golpeó también a los periodistas: varios de los cronistas que se encontraban trabajando en la zona fueron brutalmente atacados durante la jornada.

Los locales en todas las cuadras alrededor permanecen cerrados frente al temor de que la potencial sanción del proyecto desemboque en incidentes y nuevos saqueos, cómo sucedió la semana pasada.

Teniendo en cuenta lo sucedido el último jueves, cuando hubo series incidentes entre la Gendarmería y los manifestantes, el SAME dispuso de siete ambulancias y seis hospitales fueron puestos en alerta para prevenir cualquier herido.

Con información de Andrés Krom y Gabriel Di Nicola

 
 

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