La decisión abre el camino a un acercamiento del kirchnerismo con sectores que aborrecen a Cristina. Cristina Kirchner hizo una jugada que no estaba en las especulaciones de nadie. AP

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Desde hace varios días, el kirchnerismo perimetral especulaba con la posibilidad de que Cristina Kirchner no fuera candidata a Presidenta en agosto y octubre. Pero ningún comentarista imaginaba ni siquiera en sus sueños más lisérgicos la posibilidad de que Cristina decidiera competir como candidata a vicepresidenta en una fórmula encabeza por Alberto Fernández.

Ese plan no figuraba tampoco en las proyecciones de las encuestadoras, que nunca pensaron en la voltereta que estaba creciendo en la intimidad más profunda de la familia Kirchner.

La jugada abre un camino, el del acercamiento del kirchnerismo con sectores que aborrecen a Cristina. Pero, con Cristina en la fórmula, ese camino es tan angosto que aún no se sabe si permitirá que camine alguien por allí.

Aunque no hacía falta, la propia senadora se ocupó de aclarar con su voz en el mensaje de anuncio que fue ella quien decidió ungir a uno de sus asesores más cercanos como candidato a presidente de la Nación.

Fuentes del kirchnerismo confirmaron que Cristina le avisó a Fernández con tres días de anticipación que él sería el conductor designado, una delicadeza que no había tenido en otras ocasiones con otros candidatos a cargos de relieve que postuló, como Amado Boudou, Daniel Scioli, Martín Insaurralde o Fernanda Vallejos.

Todos los sectores políticos le reconocen a Fernández su buena disposición al diálogo y sus virtudes como negociador, aunque su proyección electoral es un completo misterio, ya que tiene una sola experiencia como candidato a legislador porteño en el espacio de Domingo Cavallo. Su candidatura presidencial, en ese sentido, es una novedad histórica sin antecedentes en la Argentina.

La pregunta que se impone luego del discurso de presentación de ayer, y que probablemente aún no tenga una respuesta unívoca, es: ¿La noticia es que Cristina no es candidata o que Cristina es candidata?

Desde el kirchnerismo comenzaron a destacar desde temprano el “renunciamiento” de Cristina y a poner énfasis en una “Cristina no candidata”. En las cuentas de Twitter de los dirigentes kirchneristas se acumularon tiernas palabras como “generosidad”, “grandeza” y otras que no suelen formar parte de la discusión política.

Varios gobernadores peronistas, que jugaban hasta hace días en Alternativa Federal, se apuraron a saludar el cambio. Ese espacio, el que reúne al peronismo de las provincias del interior y a Sergio Massa, es el que puede sufrir más cambios con la decisión de Cristina.

El miércoles próximo, los candidatos de esa coalición -Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto- se reunirán en un hotel porteño para intentar definir las reglas para hacer una interna en agosto. Roberto Lavagna no había confirmado hasta anoche su presencia para no convalidar la decisión de someterse a una PASO en una alianza con la que tiene diferencias cada vez más insalvables. El ex ministro de Economía mandó a decir ayer que su situación política no había sido modificada por la decisión de Cristina.

Massa dijo otra cosa completamente distinta: consideró que con la novedad de ayer queda abierta la posibilidad de una “gran PASO opositora”. De los candidatos opositores fue el único que eligió solapar parte de su discurso con el del kirchnerismo, porque siempre pensó que Cristina no se presentaría a la elección. Anoche, cerca de Massa evaluaban que el anuncio de Cristina Vice es un primer paso para su salida completa de la boleta. La idea de la ancha avenida del medio acaba de ser sepultada.

El Gobierno, por su lado, celebró el anuncio de su gran rival electoral. Los voceros del oficialismo dejaron en evidencia que desplegarán todas sus explicaciones en torno al dato de que Cristina seguirá estando en el tramo principal de la boleta del kirchnerismo. “La candidata sigue siendo Cristina”, sostenía anoche un funcionario de la Casa Rosada. Otro funcionario, en este caso de la provincia de Buenos Aires, prefería no cerrar la posibilidad a un renunciamiento pleno de la ex presidenta.

La trampa de la pregunta Cristina no candidata-Cristina candidata es que las dos opciones son ciertas, porque Cristina se bajó de la postulación a la presidencia y se subió a la postulación a la vicepresidencia.

Como siempre, lo importante no será la respuesta que le den a ese interrogante los políticos profesionales, sino los votantes. ¿La fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner representa a sectores de la ciudadanía distintos a los de -por ejemplo- la fórmula Cristina Kirchner-Alberto Fernández? ¿Qué votantes puede ganar la primera fórmula respecto de la segunda fórmula?

Está claro que el anuncio -que también tuvo la particularidad de que se hizo a través de las redes sociales pero ocurrió un sábado para impactar en los diarios de papel del domingo-, revolvió a todos los dirigentes del peronismo y desconcertó a los funcionarios del oficialismo, pero aún falta saber si, por caso, Alberto Fernández puede imponer un perfil más atractivo para los electores que el que tiene Cristina, que, dicho sea de paso, marcha primera en intención de voto en las encuestas nacionales. ¿Cómo medirán los encuestadores la proyección electoral de Fernández? ¿Preguntarán por él o por Cristina? ¿Quedarán obligados a medir la performance de la fórmula completa?

Los ensayos de respuesta a esas preguntas tardarán varios días en volverse serios, y las especulaciones seguirán rodando hasta el 12 de junio, la fecha límite para la presentación de alianzas electorales o incluso hasta el 22 de junio, el día en que deben presentarse los nombres de los postulantes de cada espacio para las PASO del 11 de agosto. Son pocos días en cualquier lugar del mundo excepto la Argentina.

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