Posta y testigo clave del paso del Libertador San Martín
El pueblo termal de Balde se posiciona como destino turístico imperdible con su condición de posta sanmartiniana, aguas termales, paisaje autóctono, legado ferroviario y cercanía a antiguos caminos de la travesía. La localidad es un hito en el camino del Libertador.
A 30 kilómetros de la capital provincial, Balde se erige como un sitio de profundo valor histórico y simbólico, estrechamente ligado a la gesta emancipadora encabezada por el general José de San Martín. Este paraje, hoy reconocido como posta sanmartiniana, fue protagonista silencioso de uno de los momentos más trascendentales de la historia argentina: el avance del Ejército de los Andes hacia Mendoza, en el camino hacia la libertad de América.
La historia de Balde se remonta al año 1817, cuando el gobernador de San Luis de ese entonces, Vicente Dupuy, ordenó la creación de una posta en el paraje, conocido como ‘el camino antiguo de la travesía’, cercano a los campos de San José del Bebedero, que en aquel tiempo funcionaba como fuerte de frontera. A esta posta se la denominó La Dupuyana, en honor al apellido del gobernador.
Su objetivo era estratégico, proveer agua, caballos y descanso a los viajeros que transitaban el corredor San Luis–Mendoza y facilitar los intercambios comerciales. Para cumplir esa función, se construyó una casa cómoda, corrales, dos grandes represas protegidas por cercos de palos y un extenso canal de aproximadamente seis leguas, que conducía agua desde la ciudad de San Luis.
Con el inicio de la campaña libertadora, la posta La Dupuyana adquirió un rol fundamental. Se convirtió en un punto clave de descanso, aprovisionamiento y enlace para el Ejército de los Andes, fortaleciendo la logística y la comunicación con San Luis y permitiendo el avance de las fuerzas patriotas comandadas por San Martín.
Años más tarde, en 1835, la historia del lugar sumó un nuevo capítulo que marcaría su identidad definitiva. Al cavarse un pozo de balde a 18 metros de profundidad en las inmediaciones de la cañada, se toparon con agua de excelente calidad. A partir de ese hallazgo, el paraje comenzó a ser conocido como Balde, nombre que conserva hasta la actualidad.
La histórica posta se encontraba ubicada al norte de lo que hoy es la antigua estación ferroviaria de Balde, un espacio que conserva un enorme valor patrimonial por su estrecha relación con la gesta sanmartiniana y el proceso de emancipación nacional.